sábado, 27 de octubre de 2012

"Gilgamesh"



I

Muro sobre muro mis pesares,
creando la muralla de mi alma…

Ah! Jamás de los jamases
se habrá hablado nunca;
de mi Uruk formada piel,
de la piedra de mi carne!

Traen los Dioses de los sueños,
presagios del reflejo de mi sangre;

Doma! Hembra de manzanas compartidas,
los fragmentos del salvaje de mi estepa!

Coagula! Con el sexo endiablado de tu esencia,
un solo hombre,
un semi-Dios a partir de mis mitades..

II

Agua de mi entraña hecha espejo,
lleva luz al abismo de mi adentro;

Cuántas luchas sangrara mi propia sangre?
Qué combates sortearán mis habitantes?

Partiré, cabalgando en la noche de mis días,
hacia el bosque que en mi mente forma bestias;

III

Qué artimañas de los Dioses, forman dudas,
en las venas que vacilan mi destino?

Quién procura aliviarme la tarea,
y entre sueños, me advierte del peligro?

Ah!
El coraje enmudece con bramidos,
esos ecos que retumban en mis sienes!

He de ser, sin ayuda de los Dioses, el elegido,
                                                    el más bravío,
                                                    y glorioso, de mis gentes..

IV

Ven a mí! Bestia inmunda que mi sangre ha escupido!
…Azótame;
Y  verás, en mi espada tu designio!

Asiré, de tus astas, mi destino,
y con mis manos
daré muerte
a la peste en el delirio!

Arrancado el corazón que antes bramaba,
lo arrojaré hacia la máscara de las lágrimas!

Ah! Maldición de los labios de la derrota,
se sonríen mis habitantes a carcajadas!

V

De raíz, cortaré un árbol como ofrenda,
y  tallaré en él, una puerta hacia los Dioses!

Navegante de los ríos de mi sangre,
será entrada a un mundo de verdades….    

VI

Quien serás, hembra-serpiente que me insinúas,
ofreciéndome tu cuerpo ya poseído?

Aléjate del sexo limpio de mi carne,
que mi gloria ya no bebe tus favores;

Maldíceme, a mí, y a mis pasos vacilantes!
Que tu peste caiga como lluvia de puñales!

He vencido la amenaza de la bestia,
y su ama ha proferido sus verdades;

Mi llanura, secará como desierto,
con las aguas florecidas de ausencias….

Para qué, Cielo mío, he combatido,
a la muerte, propinándole la muerte?

No es el fin del camino el ocaso?
No persigue, a mi sombra mi presencia?

Ha borrado, la venganza de los Dioses, el camino,
que guiaba mis pasos a su morada;

Un dibujo de mis sueños se lo ha dicho,
a mi amigo, compañero, cohabitante…

VII

Ah! Gimen los Cielo, maldiciones extraviadas;
y se clavan, como flechas, en la frente del espejo,

Qué mitad de mí, merece misericordia,
si es que a las bestias desangramos ambas?

Huérfana de bendiciones, perecerá una mitad mía,
librando en un lecho de miserias,
su última batalla.


VIII

Ábranse los Cielos, a la muerte maldita de mi sangre magra!
Ciérrese a su paso, la puerta endemoniada
que he abierto entre dos mundos!

Lo salvaje que me habitaba se ha vuelto lágrima,
en la estría más sangrante,
del fondo
de mi Alma…

Acompañen los Dioses, el navegar errante,
de mi reflejo hecho carne, en el Limbo de los mártires…

Y que sea lluvia en el desierto,
cada murmullo de ese mundo incomprendido!

Y que florezca como helecho en primavera,
la melena de este León, a la Muerte rendido..!


IX

No será toda mi Alma, almuerzo de Muerte,
como lo fue, bajo mi carne, mi espejo profanado;

Encontraré tras las montañas donde el Sol nace,
a quien, de las aguas eternas emergió,
e inmortal permanece…

Ah! Sendero oscuro, de escorpiones semi-dioses
                                                           semi-seres;
Guíame al lugar en que el desierto,
deja paso,
a la pradera verde…

X

Ante ti, Hombre/jamás/muerto, he traído mi pedido,
de revelación del secreto a tu noche amanecido;

No en vano, he cruzado yo los mares,
donde las aguas, a los hombres engullen siempre;

Inmortal, ha de ser mi carne;
Jamás mis ojos han de ver la mascara de la Muerte!

XI

Hombre no-muerto,
Hombre Lejano; el Dios del Sueño ha bajado mis parpados…

Ya nunca revelado será, el tesoro de tu vida eterna,
pues mi carne débil no ha sido agua que apague tu hoguera;

Pero, concédeme la dicha, mas no sea,
de ver mi piel joven,
volviendo
tras mis fronteras.

Del fondo de todos los ríos, desclavare la flor de adolescencia,
y beberé su agua mágica,
y volveré joven  mi esencia…
                            …..

Oh! Dios de todos los Dioses!
Pesar de todos los Pesares!            

Quién eres, Hembra Serpiente, que me robas,
el secreto de la piel vuelta a parir?

No dejes a mis pies tus escamas muertas,
y déjame llorar, a ríos, mi derrota!

Dos veces, El Lejano, me ha puesto a prueba!
Dos veces, mi carne mortal no ha podido ser otra!

XII

Mortal, he vuelto, a las murallas de mi Aldea!
Y  tras los muros de mi piel,
el reflejo aun resurge;

A  fuego candente, he tatuado en mi mente,
los secretos no revelados,
el inframundo de mis sienes…

Mas, no está, en el aire, el olor de mi Muerte;

Inmortal seré  hoy y ahora;
en mi eterna Uruk,
y en las voces que me cuenten…

Inmortal seré, en la lluvia y en la sangre;
En la poesía y en la búsqueda;
            y en el viento,
           por Siempre/Siempres ….

2 comentarios:

  1. loco sos un hijo de pu/esía importante!ta q t poesió valva,touché!

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  2. ¡Qué poema! Épico, muy sólido, logra puntas impresionantes. Un gran, pero gran poema.

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