miércoles, 4 de junio de 2014

" Brauliana "

El tacto de la luz, ha enloquecido mis sentidos….

Las hogueras se encienden desde las cenizas,  y el fuego hela.
Un escalofrío de nieve corre desde mis huellas hasta el rincón mas escondido de las tinieblas.
                                     - Yo he sentido tu presencia –
Un murmullo atroz, un refucilo de murmullos, se instalan a los bordes del espejo de mi Alma,
Y se apaciguan
Y se frotan
Y se rotan.
Y tu voz entonces vocifera,
Y tus palabras dicen,
Y el grito explota….
                                   - Yo he sentido tu presencia –
- Basta un solo pájaro, para explicar el árbol, para explicar el vuelo, para encontrar el bosque -

Y todo el aire cabe en los estertores de mis muertes. 
Y todo el Cielo cabe en los ojos en los que amanece.

¡Océano formado en las cuencas de mis lagrimales! ¡Desiertos de mis huellas!
                                                                                                            - Azucares de mis sales -

El tacto de la luz, ha enloquecido mis sentidos…

Y los leones de mi herida, duermen mansamente sobre el tiempo que se teje en tus sueños.
Y el insomnio de mi carne maquiavélica, escupe telarañas hacia los puntos inciertos…

¡Abrázame! (Entre tus brazos dormirá, la forma onírica de mi cuerpo –
¡Bésame! (Entre las lenguas arderá, la sangre nueva de nuestro Verbo –
                                   - Yo he sentido tu presencia –

Dime, que no es tu palabra la que repta
La que trepa
La que lija 
La que se enreda entre las piernas de las mías.

Dime, que no es gemido de tu herida, el que embriaga.
El que acicala. El que obnubila…

El tacto de la luz, ha enloquecido mis sentidos….

¡Ah!
¡Alma disonante, en el concierto fermentado de mis delirios!
¡Hada de las noches tristes!
¡Maga de las Lunas sin destino!
                                   - Yo he sentido tu presencia –

¡Abrázame!  Y que el paisaje fagocite la hermosura de la aurora.
¡Bésame! Y que aquel pájaro explique todo.  Y que yo muera nunca. (O sea, que muera ahora)

- Yo presiento tu sentencia –
Y mis espectros, echan raíces en el cielo de tus sombras.

Yo, ya no estoy aquí. Yo ya morí.

Solo queda ese eco de la atmosfera que se palpa en el tacto de la luz.
En tus ojos y tu voz.
En la sangre y la memoria.

En los quiebres del espejo y sus olas minuciosas…



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