domingo, 17 de agosto de 2014

"Cenicero de Satán"

Quizás, debiera yo dirigirme hacia el abismo. –digo dirigirme como quien habla, como quien espera la respuesta del infinito-
Quizás, debiera agitar mi garganta hasta el punto exacto en donde el Cielo ya produce escalofrío.

Una vez, niño, mis sueños giraron en rededor de pesadillas de colores. De almohadas con demonios dentro. En suelos movedizos bajo la cama. – Y los monstruos arriba –

Una vez, niño, soñaba con la fuga del Ser que figuraba la ancianidad de la ignorancia.
-Una vez niño…- Una vez niño, yo ya morí -  -Yo ya morí siendo niño -

Yo he sentado a los verdugos –sin capuchas- a comer el manjar de las torturas.
¡Y quién hable de Sade!
¡Y quién bendiga a mis demonios!
¡Yo he desayunado con mi muerte –cara a cara- y suspiro a suspiro- cada puta mañana que el espejo me escupió mi martirio!
¡Yo me he reído como idiota de mí, cuando todos se reían inteligentemente de mi carcajada!

Ya he mascado la carne amarga de la locura de cuatro paredes. Ya he fumado el semen de Satanás mezclado en nicotina y otras sustancias. Y mis pulmones contentos. Y mis sueños intactos.

Alguna vez, no tan niño, imagine a la Muerte sentada desnuda sobre mis rodillas… Transparente, Alada, Nectarada, Sexual…
¡Ah! Que cuerpos volaban por sobre el Aura de esa criatura! ¡Que cantidad de orgasmos escupían las paredes de la desidia! 
 -La Muerte y yo-Mi Muerte y yo- Los dos a la vera del camino de una cama. Los dos en una Noche en que el Dia no cerraba…

En esos relámpagos de extrañez imparida –o como se llame- mi cuerpo descalzo llenaba sus bosillos de piedras, de grietas, de heridas, y se hundía en un Océano que para qué contar, que para qué decir, que para qué narrarlo…

¡Soy el dueño de los colores! ¡Carajo! Y para eso he venido.

No hay azul que describa el cielo si no es mi azul.
No hay transparencia que escape a la sombra si no es conmigo.
-Ya me han pedido el color negro los fantasmas del olvido-
-Ya me han pedido el verde, las ansias del perdon fallido-

Si mal no recuerdo, cuando niño
Un –quizás ángel, quizás pena, quizás mandrilo-
Lloró sobre mi tumba, razgando las tierras que contorneaban mis nidos.

Si mal no recuerdo, cuando niño
Un ser hermoso –espantoso- grandilocuente –insignificante-
 Verbo –sub-verbo-
Bañó mi Ser con la sangre del que hubiera sido…

Si mal no recuerdo, cuando niño –aún antes-
Las llagas de la herida ya abortaban con puas los gritos de mis gemidos…

¡Almas de bipolar! ¡Almas del uno dividido!

Quizás desde el Verbo, nuestro grito no ha sido oido.

Quizás, debiera yo dirigirme hacia el abismo. –digo dirigirme como quien habla, como quien  se lanza, como quien espera respuestas del infinito…
Quizás debiera dejar de balancear mis piernas, y dejarme caer.... Y dejarme caer hacia la luz de mis espejismos...

1 comentario:

  1. Escalofriante tu grito, sale de las entrañas de la tierra misma. Aqui te leí a ti mismo, iontentaste ( y lo lograste), desnudarte sin metáforas casi, y los temores tienen nombres y un padre que lo ampara. Nada quedó en tercera persona, por una vez te encuentro a ti, llorando, enajenado, más perdido que nunca, escribiendo más allá de las musas...

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