Y si acaso no fuera suficiente,
con que desclave
cada una
de las estrellas de la noche... O, si el eco de mi Himno
no alcanzara
a rodear la eternidad,
de tu cuerpo aun silente...
Te ofrezco mis manos rojas, puestas en fuente;
para que acunen cual pesebre,
para que entibien como soles,
a
cada
uno
de tus sueños renacientes....
PARÍS EN 1950 de Isabel Meyrelles
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Detalle de *"Caipirinha2 *de Tarsila do Amaral
En su adolescencia, Isabel Meyrelles (1929) conoció en Lisboa a los poetas
Mário Cesariny (1923-2006) y Cru...
Hace 1 semana

Hermoso. Delicado y dulce, las manos como cuna, las manos que contienen, que sostienen esperanzas como agua para el sediento. Me gustó muchísimo.
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