jueves, 21 de agosto de 2014

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Y… ¡Maldicion! – ¡Yo los conozco a todos!

Háblame de demonios nuevos, no de demonios que fagociten tus sienes, 
no de demonios que enternezcan la tortura.

Mis pies descalzos han transitado cada camino del infierno;
(He caminado  sobre las brasas de los muertos paridos,
 he hurgado en las lapidas  de los vivos insepultos, 
he sido parte del  aborto de ideas de los no-natos)

¿Y me hablas de un fantasma que se refleja en tu espejo?
¿Y me hablas de un mañana donde los héroes son nuestros ancestros?

¡Válgame DIOS! –Para risa me columpio sobre mis lamentos-
¡Válgame DIOS! – Para risa, dejo mi sangre chorrearse por entre mis huesos-

¡Lacérame aquí!  -Te ofrezco, virgen, el lado izquierdo de mi cuerpo!
¡Lacérame, aquí! – Te ofrendo, latente, la parte pensante de mi cerebro!

No me ofrezcas pausas indefinidas que los relojes no marcan porque no sienten.
No me ofrendes  nuevas vidas, porque a mi sangre no le mienten…

¡Dame un Pacto! ¡Maldicion! –Si es que eso te hace más fuerte-
¡Dáme un Pacto! ¡Perdición! –Si es que mis venas son tu plato-

Los Soles que he visto se ríen a carcajadas de las noches del olvido.
Las Lunas que he vivido, se contorsionan contra el Sol que he explotado.

Y… ¡Maldición!  ¿Me ofreces un Infierno de un solo fuego?
¿Me ofreces las llamas que ya has usado en los gemidos de mis sueños?

¡Válgame Dios!  -Qué poco –

Ante mis ojos han pasado cada uno de los círculos que Dante pinto de tu Infierno.
Ante mis manos han pasado cada una de las calumnias que tus ministros escupieron al espejo.
¿Lucifer eres?  -¿Mi hermano? ¿Mi reflejo?

Pues bien…
Ofréceme algo a cambio de mi Alma, -No sé… un paisaje, un resplandor, un nuevo viento-
Ofréceme las nubes en mi piso, el Cielo en mi sendero… - Ofréceme el techo de mi pensamiento –

Mis brazos en cruz –Mis brazos en cruz abortan cada uno de tus intentos –
Mis brazos en cruz, añoran los días en que el rezo era el lamento…

Y… ¡Maldición!  No me ofrezcas mas la luz de mis ojos, la estrella buscada ni el camino cierto.

No me ofrezcas más… El fuego del Cielo, la paz del Infierno, la armonía del cuerpo…

Ya caminé los senderos de brasas, ya he sorteado las cadenas del tiempo, ya he amado el deseo…

¡Maldición! –Ya los conozco a todos-
¿Qué manzano parirá la flor, para que me aparte de mi sacrílego sendero?

Ya los conozco a todos  - Ya me he inmolado, en cada uno de mis sueños -
FOTOGRAFIA:   MISHA GORDIN



domingo, 17 de agosto de 2014

"Cenicero de Satán"

Quizás, debiera yo dirigirme hacia el abismo. –digo dirigirme como quien habla, como quien espera la respuesta del infinito-
Quizás, debiera agitar mi garganta hasta el punto exacto en donde el Cielo ya produce escalofrío.

Una vez, niño, mis sueños giraron en rededor de pesadillas de colores. De almohadas con demonios dentro. En suelos movedizos bajo la cama. – Y los monstruos arriba –

Una vez, niño, soñaba con la fuga del Ser que figuraba la ancianidad de la ignorancia.
-Una vez niño…- Una vez niño, yo ya morí -  -Yo ya morí siendo niño -

Yo he sentado a los verdugos –sin capuchas- a comer el manjar de las torturas.
¡Y quién hable de Sade!
¡Y quién bendiga a mis demonios!
¡Yo he desayunado con mi muerte –cara a cara- y suspiro a suspiro- cada puta mañana que el espejo me escupió mi martirio!
¡Yo me he reído como idiota de mí, cuando todos se reían inteligentemente de mi carcajada!

Ya he mascado la carne amarga de la locura de cuatro paredes. Ya he fumado el semen de Satanás mezclado en nicotina y otras sustancias. Y mis pulmones contentos. Y mis sueños intactos.

Alguna vez, no tan niño, imagine a la Muerte sentada desnuda sobre mis rodillas… Transparente, Alada, Nectarada, Sexual…
¡Ah! Que cuerpos volaban por sobre el Aura de esa criatura! ¡Que cantidad de orgasmos escupían las paredes de la desidia! 
 -La Muerte y yo-Mi Muerte y yo- Los dos a la vera del camino de una cama. Los dos en una Noche en que el Dia no cerraba…

En esos relámpagos de extrañez imparida –o como se llame- mi cuerpo descalzo llenaba sus bosillos de piedras, de grietas, de heridas, y se hundía en un Océano que para qué contar, que para qué decir, que para qué narrarlo…

¡Soy el dueño de los colores! ¡Carajo! Y para eso he venido.

No hay azul que describa el cielo si no es mi azul.
No hay transparencia que escape a la sombra si no es conmigo.
-Ya me han pedido el color negro los fantasmas del olvido-
-Ya me han pedido el verde, las ansias del perdon fallido-

Si mal no recuerdo, cuando niño
Un –quizás ángel, quizás pena, quizás mandrilo-
Lloró sobre mi tumba, razgando las tierras que contorneaban mis nidos.

Si mal no recuerdo, cuando niño
Un ser hermoso –espantoso- grandilocuente –insignificante-
 Verbo –sub-verbo-
Bañó mi Ser con la sangre del que hubiera sido…

Si mal no recuerdo, cuando niño –aún antes-
Las llagas de la herida ya abortaban con puas los gritos de mis gemidos…

¡Almas de bipolar! ¡Almas del uno dividido!

Quizás desde el Verbo, nuestro grito no ha sido oido.

Quizás, debiera yo dirigirme hacia el abismo. –digo dirigirme como quien habla, como quien  se lanza, como quien espera respuestas del infinito…
Quizás debiera dejar de balancear mis piernas, y dejarme caer.... Y dejarme caer hacia la luz de mis espejismos...

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