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jueves, 3 de noviembre de 2016

Fajro Portu min

Llévame!
-Hogar de lagrimas… Aldea de las heridas-

Deja que el Sol no sea medida para la sangre que habita el bosque.
Deja que el día no sea media, para las lágrimas que derrama el “entonces”.

Mi Niña Reina!
-Mi sueño desvelado-
-Mi desvelo soñado-

Una mano se posara sobre tu femeinidad –niña mujer-
Una caricia te hará conocer el Cielo -mujer-reina-

Salta!
De la sombra en la que oscureces tus rojos!

Suicídate!
De la sombra en que reposan tus ojos!

Deja que mis dactilares sean las huellas que te enseñan el camino,
Déjame que los senderos sean tus ojos alegres -tus ojos limpios-

-Solo rozarte, hace de mis manos un mapa, mujer;
Solo de pensarte mi mundo se vuelve tu esencia –mi reina-

Mi Niña Reina!
-Mi sueño desvelado-
-Mi desvelo soñado-

En el rincón más oculto de tu orgasmo
Se ocultan
Las alas del pájaro
Que aun no ha tapado el bosque…

Déjame sentir en mis labios la hidromiel que da tu esencia…
Déjame conocer el Cielo…

Llévame!
-Hogar de lagrimas… Aldea de las heridas-

Déjame amar y llorarte.
Niña reina. Niña Mujer.

N i ñ e z        p e r d i d a…

sábado, 14 de diciembre de 2013

" Transferencias "

Cielo firme de las noches de mis venas.
¿Dónde estoy?
¿Dónde se han acabado las estrellas de mis huellas?

¿Dónde es que el dia se transfiere al camino?
¿Dónde es que el sendero parpadea ante mi mirada?

Peregrino de mis grietas. – Me hundo –
Cristo insomne de mis sueños. – Me despierto –

Cielo firme. Cielo firme. Cielo firme.

- Quien se ha suspendido sobre las heridas sabe de lo que hablo -

No son estrellas las que abren las noches  – Son heridas –
No es Luna la que abre el Cielo  – Es llaga –

No es agua la que llueve el cielo  – Son lagrimas –

Dame las lenguas que lamen las heridas!
Dame las alas  que amortiguan la caida!

Cielo de Nos!
¡Cielo del Espejo! ¡Cielo del espanto!

Descubre en la carne maltrecha mia
Las aturdidas penitencias
De nuestros muertos
Y sus espantos…

Arte: Misha Gordin























lunes, 1 de abril de 2013

" Madurescencia "

Llovían mis manos, pájaros, como aquí llueven agua las nubes…

Y mis desiertos eran de sales que se diluían en la redundancia de las lágrimas…
Ah! ¡Clavos como los clavos de aquellas manos, no han de haber más …!
¡Que dolor tan apetecible, era ver el fuego penetrando, de a- po-co, en mis 
                                                                                                                                    /pupilas!  
¡Sí, Señor!   ¡Que desenfreno de orgasmos!
   Sabían, allí, mis aullidos, el por qué del inicio de su sonido.
Sabían allí, mis heridas, el cuándo del aullido y de la paricion del
                                                                                                                                  /suplicio…

Llovían mis manos, pájaros, como aquí llueven mis venas sangre…

Y mis angustias no caben dentro del lodo, donde se ha parapetado mi Alma.
Ciénagas de mi Ser, las dudas eternas…
Respuestas a las preguntas, los bordes de la llaga…

Pero; ¿Quién osa destrabar el candado de los pies deshechos?
          ¿Qué desierto se sumerge, integro, en las fauces abiertas del océano?

Mis venas revientan ya, de sangre que no es sangre, que no es agua… que no es                   
                                                                                                                                          /fuego…
(Mis venas revientan en mí, en vos, en el Verbo… )
Y un espiral de tibios azules  nacen, violáceos,  en los vientres de mis blancos.
Y un vendaval de poemas póstumos, paren los versos de las palabras ignoradas.

Gotas de alas, sobre mis manos en fuente…. Todos mis yo, - mis ayeres, mis huéspedes - 
se alinean en cruz, frente a la última mirada, la última vista, la última añoranza…

¿¿Quién en mí??   ¿¿Cuándo yo??

Cómo descartar el Norte, de una brújula que sólo marca el centro?                                           
Cómo ignorar el arriba, si el abajo esta marcado -a sangre- 
                                                                           /en el pecho de los Cielos?

Puñalada que me atraviesa! Crucifijo en mi frente!
¿Quién osará exorcizar, lo que no quiere exorcizarse de mi mente?

Llovían mis manos pájaros, como aquí llueven grilletes a los sueños…
Y mis ojos, que no eran ojos, eran el Aleph de todos los espejos.
Mis mundos no eran el mundo, sino los mundos que habitan en mi cuerpo…

¡Ay, de mí!
¡Ay, de los fantasmas, en el instante antes, de saberse muertos!

Una daga de recuerdos, atravesó como tifón, la costa calma de mi universo.

Ay, de mí!    Ay, de mí!

Llovían mis manos pájaros, ya lo dije… en mi niñez, en mi inocencia… en mi destierro…

¡Llórame, espejo de mis desencantos, llórame!
¡Deja que tus lágrimas sean, el sedal de oro, para escapar de los infiernos!




























Fotografía: Olivier Valsecchi

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